Alas victoriosas





Un día, cuando yo era muy chica, le pregunté a mi padre qué era la belleza”, empieza. El señor Kodama le trajó un libro de arte griego con una imagen de la Victoria de Samotracia, la estatua de mármol sin cabeza del siglo II a.C.

“Me dijo: ‘La belleza es esto’”. Y yo le dije: ‘Pero Kodama , no tiene cabeza’. Y él me dijo: ‘¿Y quién le dijo a usted que una cabeza es la belleza?’ Usted mire la túnica de la Victoria de Samotracia. Los pliegues de la túnica están agitados por la brisa del mar. Detener para la eternidad el movimiento de los pliegues de la túnica, la brisa del mar. Eso es la belleza”.

Fragmento extraído de una entrevista a María Kodama, viuda de Jorge Luis Borges.


Bellas palabras, ¿sí o sí? Y es que la belleza, la esencia de lo que es para mí belleza, estéticamente hablando, pero artísticamente también, es la que me ha llevado a la obra escultórica de hoy.

¿Cuándo la conocí?

Sé de ella desde que en COU me la presentaron. Aclaro para los jóvenes lectores de EmocionArte: COU era el último curso antes de acceder a la Universidad, lo que sería ahora el 2º de Bachillerato. Después de haber envejecido unos cuantos años con este comentario, prosigo. Historia del Arte entraba en mi opción escogida, la de letras mixtas, y disfruté como una enana, como ya podéis suponer; disfruté también muchísimo, casi igual o más con Filosofía y Lengua y Literatura Española. Casi ahora, cobra más sentido aún EmocionArte, ¿verdad?


Viaje a París

Disculpad, que me voy del hilo. Después de conocerla en vídeo y en papel, la conocí “en persona”, a la obra artística de hoy. París nos decepcionó un poquito. Quizá habíamos depositado demasiadas expectativas. El aviso de bomba y confinamiento en una zona “segura” nada más llegar entre el aeropuerto y la estación de tren, no ayudó en absoluto. Os hablo del año 2006 aproximadamente, no creáis que fue hace relativamente poco.

La ciudad nos gustó, pero no nos entusiasmó. No os paséis conmigo en los comentarios, que ya sé que a todos o a casi todos os fascinó; al menos, es lo que me ha contado siempre la gente de mi entorno. A lo que voy, París nos gustó, pero… ¡el Louvre me encantó infinito! Eso sí, acabamos exhaustos. Y ahí estaba ella, en lo alto de la escalinata: Níke tes Samothrákes, Niké de Samotracia, también conocida como La Victoria de Samotracia o Victoria alada de Samotracia; mirad si tiene nombres. Me ha costado presentarla, ¡eh! Me parecía que necesitaba de una buena alfombra roja o pasarela, antes de llegar al escenario.


EmocionArte y la belleza

Voy a sincerarme. Admiro lo bello, como decía antes, estéticamente hablando y en el arte. Es curioso, que en las personas no le doy apenas importancia. Supongo que, la experiencia me ha hecho ver que no hay nada más puro y auténtico que lo de dentro, el interior y que no es efímero y perdura en el tiempo. Pero si hablamos de obras artísticas, considero que el blog EmocionArte está repleto de belleza, porque las escojo con mucho mimo, no sólo las esculturas, también las pinturas, los escritos, las poesías, los “cachitos” de voz, … No sé si me estoy explicando y si me estáis entendiendo. El gusto por lo estético, por lo bello se aprende, y no quiero que penséis que me las doy de nada, pero mi objetivo con EmocionArte no ha sido sólo emocionaros, sino emocionaros con contenido “bello”.

La elección de hoy es absolutamente estética. No puedo expresar con palabras lo que siento al observar la Niké de Samotracia. Esos paños casi transparentes, ese movimiento, esa relación con el mar, esa fuerza, ese espíritu, …. Y es que para mí, esta escultura tiene alma; no tiene cabeza, pero tiene alma.


Niké de Samotracia, icono

Icono de la Grecia clásica, la diosa alada helenística que hace brillar mis ojitos y mis emociones, es en realidad un bloque de mármol de Paros de 2,75 m, esculpido en el año 190 a. C. y hallado en Hierón de Samotracia, una isla en el Mar Egeo en 1863, concretamente en el Santuario de los dioses cabiros. No se conoce el autor de esta grandísima obra artística a ciencia cierta, pero se cree que perteneció a la Escuela de Rodas, internacionalmente conocida.

Sabéis que no me gusta bombardearos con demasiados datos. Pienso además, que explicaciones más históricas e incluso más técnicas, artísticamente hablando las hay a montones en las redes, y algunas muy buenas, como las que he usado para documentarme: Museu del Louvre y National Geographic. Ya sabéis también, que en EmocionArte me gusta sobre todo plantearos cuestiones y haceros reflexionar, y en definitiva hacer del post algo didáctico, más que documental. A pesar de eso, hoy sí quisiera situaros históricamente, aunque sea de manera resumida.

Gracias, Charles

No lo conozco, pero le estoy eternamente agradecida por poder admirar tal belleza a día de hoy. Charles Champoiseau no era arqueólogo de profesión, pero le apasionaba la historia y la arqueología; esa pasión le venía en este caso, de papá. ¡Cuántas veces hemos insinuado en EmocionArte que el éxito de uno mismo, la felicidad de cada uno viene dada por sus pasiones, la motivación, las ganas infinitas de hacer algo que nos entusiasma!

Charles fue cónsul. Eso también le facilitó las relaciones y contactos, que le ayudaron a llegar a su objetivo. No sólo fue cónsul de ciudades como Bilbao (sí sí, nuestra Bilbo), sino también en el imperio otomano, lo que le hizo familiarizarse con la costa del Mar Egeo y su ilustre pasado. Aprovechó que la Isla de Samotracia estaba prácticamente abandonada, después de la masacre de sus residentes en manos de los turcos, durante la Guerra de la Independencia Griega (1821-1832). A esto, debemos sumarle las ganas del joven Charles por satisfacer las ansias de Napoleón III, apasionado de las antigüedades, por engrosar las colecciones del Louvre, y él recibir a cambio otros favores.


Como decíamos anteriormente, Niké de Samotracia fue hallada en 1863 y no llegó a París hasta al cabo de un año, pasando primero por Estambul, Pireo en Grecia, sur de Francia, hasta llegar al museo parisino. Se expuso por primera vez en 1866, en la Sala Las Cariátides. Siguiendo la cronología, arqueólogos austríacos encontraron la proa de un barco de guerra. Asociaron estos nuevos bloques de mármol con monedas helenísticas, en las que la Victoria aparecía representada de pie sobre la proa de un navío. Por otro lado, la curiosidad de Charles no quedó saciada y en 1891 volvió a Samotracia para ver si encontraba otras partes de la estatua, pero sobre todo la ansiada cabeza; no hubo suerte.

Desde entonces, la Victoria de Samotracia ha lucido su belleza espléndida en la escalera Daru, en la entrada del Louvre. Sólo abandonó este puesto en 1939, cuando estalló la 2ª Guerra Mundial, que la llevaron fuera de París. En 1945, su retorno fue un acontecimiento nacional, explotado como símbolo de la liberación en Francia. Inevitablemente, me acuerdo del cuadro de Delacroix, La libertad guiando al pueblo, como símbolo también nacional.



Volviendo a la Victoria de Samotracia, en 2013-2014 tuvo lugar una restauración completa de la escultura. Además, antes reposaba sobre un pedestal y ahora sobre el navío, que con él, logra alcanzar la altura de 5,57 m.

¿Qué la hace ser tan perfectamente bella?

Con la última restauración se logró muchísima más nitidez, todo hay que decirlo. Pero vayamos al lío. El efecto escultórico utilizado de “los paños húmedos” o “paños mojados” permite percibir el ombligo e incluso la curva del abdomen bajo la textura del tejido; ropajes ceñidos al cuerpo. Si seguimos con los tejidos que acompañan la figura y que a la vez forman parte de la misma como si de un todo se tratara, las piernas están envueltas por tejidos más gruesos; técnica del drapeado. Es muy propio del arte helenístico usar elementos expresivos. Esta escultura es de una fuerza expresiva brutal, aun sin rostro. Esos ropajes ofrecen, al fin y al cabo dinamismo, movimiento, incluso sensualidad. 


Hagamos ahora un pequeño esfuerzo: librémonos de esos ropajes por un momento y analicemos solamente el cuerpo, su postura, su actitud. La diosa mensajera de la Victoria, que no sólo tiene este significado aquí, sino que se trata también de una escultura conmemorativa, está en posición de contraposto. Esta postura ofrece mayor naturalidad, al hacer reposar el cuerpo sobre una pierna, liberando a la otra de tensión. ¿Qué se consigue con el contraposto? Muchas más naturalidad. La postura corporal adquiere la sinuosidad de una “s”, rompiendo así la verticalidad y frontalidad, proporcionando el movimiento que llevamos mencionando desde el inicio de este post.


En cuanto a la actitud corporal de la Niké, de ganadora, viene dada por el pecho erguido, enfrentándose al viento con valor y convicción. También ayuda el despliegue y alzada de las alas, repletas de plumas. Además de acéfala, la Niké de Samotracia también es manca, pero el hombro y pecho erguidos hacen suponer que su mano iba alzada en el aire, acentuando aún más su actitud victoriosa. Ese equilibrio bestial que transmite la escultura cuando la observas, es gracias a todos estos detalles más técnicos que hemos comentado anteriormente.

Pero dejando a parte estos aspectos más formales, voy a dejarme llevar ahora por lo que me hace sentir...

Ver más allá del mármol

Quedarte con lo que ven tus ojos sería demasiado simplista. Imaginar, trasladarte a, transmitirte, hacerte sentir, … eso es ya otro nivel. 

Cuando admiro la Niké de Samotracia me viene a la mente el viento, el mar, la luz, el coraje, la fuerza, el ser vencedor en la vida, ambicioso, con objetivos, … parece que de un momento a otro, vaya a echar a volar. Y todo esto que me transmite la obra de hoy, lo tengo tan tan dentro de mi mochila de vida, mis principios, … que por eso creo que me gusta tanto la Niké.

¿Y si no fuera acéfala?

Ya sabéis que mi mente no puede estar quieta. ¿Qué pasaría si se hubiera encontrado la cabeza? ¿La admiraríamos igual? Es algo que siempre me pregunto. Yo creo que no, o sí. He dicho antes que no, porque he visto muchas más esculturas clásicas con rostro que sin, y ninguna me ha fascinado tanto como esta. Entonces pienso, ¿serán los paños?, ¿será el “sin rostro”?, ¿serán las alas? No lo sé, la verdad, pero me saca de mis sentidos.

¿Qué pensáis vosotr@s? 
¿Cuál es el encanto de esta escultura? 
Si es que lo tiene para vosotr@s, que igual no. 
Contadme, mentes inquietas…






Comentarios

  1. Anda! Pero que inculta soy que no conocía esta estatua ni su historia. Me has dejado pegada a tus letras hasta el final y me he imaginado a esta diosa en la proa del barco, como en plan pirata, con el viento de cara, gritando aquello de Libertad.. Jajajaja. No me lo tengas en cuenta. Pocas horas de sueño.
    Pero me ha gustado mucho la historia, la estatua, me has aproximado a un mundo que me encanta. Tuve la suerte de ir de viaje de novios a Italia, y en Florencia y Roma vi tantas maravillas juntas que aun tengo la mandíbula desencajada. Creo que jamás me ha impactado tanto una estatua como cuando conocí el David de Miguel Angel. IMPACTANTE.
    He estado en Paris y en la puerta o encima, según se mire, del Louvre. Por pocas horas allí decidimos no entrar. Pero la ciudad nos enamoró. Eso sí, prefiero Florencia, no matadme.

    Un beso enorme y una maravilla de entrada. Mil gracias!

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    1. Muchas gracias Violeta! Pero de inculta nada! Qué dices! Contenta de habértela descubierto y acercado. Por favor! Firenze 🔝🔝🔝🔝El David de Michelangelo, qué te voy a decir! Yo me quedé bastante rato ahí embobada, colosal! Gracias por comentar, preciosa 😘😘😘

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  2. Que historia tan apasionante la de la escultura de Niké, sin duda alguna es una pieza muy admirada que perdura a través de los años y tomando la última observación, pues creo que si conservara la cabeza sería igual de admirada debido al gran trabajo que sea ha realizado en la pieza. Es posible que la misma también hubiese desbordado de una gran cantidad de detalle como el resto de la escultura.

    Saludos.

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    1. Tiene muchísima lógica lo que dices Gendou, seguro que la cabeza seguía la misma línea de belleza y poder de transmitir que el cuerpo y túnicas. Pero casi que prefiero que no la encuentren... el misterio, la imaginación hacen de esta obra que aún sea más especial. Te agradezco un montón que te hayas pasado por el blog y dejado tus impresiones. Un abrazote! 😘

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  3. Hola Silvia
    ¡Qué grande! Me ha encantado tu reflexión sobre La Victoria de Samotracia. Como siempre que escribes sobre ARTE lo haces con mayúsculas, a lo grande. Esa mezcla de análisis, historia, sentimientos que provoca e imaginación colaboran a que la disfrutemos en todo su esplendor.
    Me provoca una reflexión que se puede aplicar a cualquier época y momento. Cómo una cultura y civilización que ha logrado obras de arte como esta y otras esculturas, o arquitectura, u obras literarias o estilos de gobierno pueden llegar a desaparecer durante siglos para no volver. Cómo la perfección, la técnica y la belleza que transmiten obras como La Victoria de Samotracia tardan tantos siglos en llegar a ser, como mínimo igualados.
    ¿Qué quedará de nuestra cultura con el paso del tiempo? ¿Qué cultura o civilización nos sucederá?
    Cuidaos. Un fuerte abrazo :-)

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    1. Vamos a ver Miguel, antes que nada agradecerte que sigas pasándote por EmocionArte y dejes comentarios tan constructivos, me parece sencillamente genial que plantees nuevas preguntas a partir del post, muy interesantes además. Por otro lado, sabes que me encanta hacer este tipo de post, me llevan mucho tiempo pero los disfruto muchísimo. Reconozco que me ha quedado largo, pero quería incluir lo esencial y ya sabes presentarlo de la manera más didáctica posible, relacionando aspectos con mi yo más personal también. Acerca de las cuestiones que planteas, no sé quién tendrá la respuesta, pero es cierto civilizaciones que crearon tanto y tan bien, y también llegó su fin. Pienso que todo en esta vida es cíclico y todo vuelve. En cierta manera, hay muchos asoectosnde los clásicos que se han ido rescatando y creo aún hoy en día se valoran, pero sé a lo que te refieres... cómo algo que funcionaba, acabó, se destruyó? Es súper interesante tu aportación. Gracias por compartirla con los demás! Un abrazo gigante 😘😘😘

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  4. Para comenzar, decirte me gusta como vas enlazando el relato, sobre el tema escogido y como siempre excelente. Proseguiré, con tu petición sobre lo que nos hace pensar. Al observar, esta escultura, de alguna manera me habla, aunque carezca de rostro. Eso mismo, compartiendo tu opinión, me transmite que la belleza es aparente a primera vista, pero hay que mirar más allá de lo visual. La belleza exterior, es dijéramos un engaño óptico a nuestros ojos; pero la interesante de veras, está escarbando en el interior. Me transmite , virtudes que sin ser tangibles pareciera las puedes tocar. La fortaleza de unas alas que simulan el vuelo en libertad, la fe que no ha de faltar, justicia en su reclinar , con gesto de humildad. Los ropajes son sencillos, insinuando la importancia del interior y en contraposición, a toda esta fuerza, también me sugiere que hay que ser prudente y en ocasiones mantener la templanza, para no perder el Norte o la cabeza.

    Un gran abrazo, Silvia
    Petons

    LaVidaescomoelJazz @aroa8barcelona

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    1. "Me habla, aunque carezca de rostro" qué precioso, Aurora. Aprovecho para decir desde aquí, que cada día que pasa me tienes más enamorada de tus palabras, de tus versos, de tus imágenes plasmadas en letras. Y no es peloteo, me conoces en persona y sabes creo de la veracidad de lo que digo o cuento. Me encanta que hayas sacado la palabra "libertad" porque me hubiera gustado enlazarla pero no tenía suficientes datos para hablar de ella con la escultura y a parte me excedía ya de espacio. Muy agradecida por lo que aportas a EmocionArte, a los demás y a mi persona. Un abrazote de estosnde achuchón, que tengo ganas de verte! 😘

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  5. Todavía no he estado nunca en París...quien sabe si algún día pueda contemplar esta obra de arte en vivo y en directo!
    Me parece muy hermosa....transmite energía y movimiento. Y creo que si tuviera cabeza....seguiría siendo especial y eterna.
    Abrazos

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    1. Seguro que sí Vanesa! Algún día volveremos a ser libres y podrás admirarla de cerca. Yo también lo creo como tú, que aún con cabeza seria igual de fantástica. Besitos wapi! Gracias!! 😘

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  6. Anónimo26/5/20 8:58

    Excelente clase de arte e historia, Silvia. Me ha encantado poder aprender más sobre esta escultura. Estoy de acuerdo contigo en que la emoción es la expresión interna que provoca la belleza. ¿Cómo no quedarse prendado de algo especialmente bello? Y no hablo solo de algo bonito, sino de algo hecho con maestría. ¿Cómo no admirar la captación de un momento, una imagen, un sentimiento, un instante esculpido y arrebatado al tiempo? Y quien no crea que uno se puede hasta desmayar al ver una obra de gran calado artístico e importancia del momento histórico que representa, que se lo pregunten a Sthendal. Yo me he sentido así muchas veces.
    Sobre si la escultura nos diría lo mismo si se hubiera encontrado la cabeza, creo que no. Nos hubiéramos fijado más en la estética del rostro que en la del conjunto, en el detalle, en esos pliegues, en el viento y el mar que agita las ropas. Sería una obra de arte, pero no sería la Victoria de Samotracia, una representación grandiosa de la libertad y la victoria donde las alas casi hacen que la veas despegar del suelo, dándole un volumen que probablemente no tendría si estuviera completa.
    ¡Fantástico post, o artículo diría yo!
    M.G. Aranguren

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    1. Jajajaj sí, me pasé con la extensión, sorry! Pero ya tú sabessss, una cosa lleva a la otra y así, hasta que me doy cuenta que me he pasado jajaja pero me alegro que te haya gustado. Lo has expresado maravillosamente bien, con las palabras idóneas! Me gusta escribir este tipo de post, aunque me dan mucho trabajo, la verdad, pero los acabo disfrutando mucho muchísimo. Tienes razón, que la cabeza igual nos despistaría de lo demás! Sabias palabras... besitos, linda! 💋💋💋

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